lunes, 23 de mayo de 2016

Alfon, un preso político en España



Todo empezó con la huelga general convocada por CCOO y UGT el 14 de noviembre de 2012. El PP cumpliría un año de gobierno el próximo día veinte y ya había profundizado la reforma laboral que impulsó Zapatero en el 2010. Sin ir más lejos, aprobó los recortes laborales el 10 de febrero de ese mismo año mediante un Real Decreto-ley, es decir, apenas tres meses después de ganar las elecciones a base de prometer el oro y el moro. Poco después, eso de gobernar a golpe de Real Decreto se convertiría en su marca personal.

Alfonso Fernández, un joven de 21 años afín a grupos antifascistas y aficionado al Rayo Vallecano, se levantó temprano para asistir con su novia a un piquete informativo. Tenía previsto reunirse con su familia para ir juntos a la huelga general, pero su madre no llegó a verlo. A cien metros de su casa, Alfon y su novia fueron detenidos por hacer uso del artículo 28 de la Constitución: el derecho a la huelga.

Su novia tuvo más suerte y fue puesta en libertad con cargos debiéndose presentar en los juzgados dos veces al mes. Él, sin embargo, pasó a prisión preventiva y se le aplicó el régimen F.I.E.S. (Ficheros Internos de Especial Seguimiento), mejor conocido como la cárcel dentro de la cárcel. Para que el lector se haga una idea, es el régimen que se aplica a grandes narcotraficantes y a personas que pertenecen a bandas armadas. Hasta el propio Tribunal Supremo de Justicia lo considera ilegal por vulnerar los derechos de los presos y excederse en las competencias de los reglamentos. ¿A qué se debe tanta alarma?

Según los policías que los detuvieron, Alfon llevaba un artefacto explosivo en su interior, algo que él negó con rotundidad. Su defensa denunció la ausencia de la cadena de custodia respecto al presunto artefacto que servía como prueba e hicieron hincapié en las contradictorias declaraciones de los policías, ya que dos de ellos dijeron que los detuvieron en una calle concreta y el tercero que lo hicieron en un callejón. ¿De qué me suena esto?

Resumiendo, que estamos ante la misma situación que con el caso 4-F: la palabra de los policías contra la de los acusados. En teoría, las declaraciones de los policías deberían tener el mismo valor que las del acusado, pero todos sabemos que en la práctica no suele ser así. Lejos de sopesar las declaraciones de ambas partes con la misma medida, Alfon pasó dos meses en la cárcel dentro de un régimen de aislamiento condenado internacionalmente. Dos meses después, la jueza lo dejó en libertad por el poco peso que tenía el informe de los policías y se suspendió el juicio para el 18 de septiembre de 2014, fecha en la que no comparecieron los tres policías por estar 'disfrutando de un permiso' (!).

Este comentario publicado en eldiario.es me pareció muy acertado 

Eso sí, antes de la suspensión de la vista, el abogado defensor se quejó de la incorporación de una nueva prueba que nadie había solicitado: un informe de la guardia civil donde se afirma que las botellas del artefacto contenían gasolina, un detalle que no figuraba en el anterior informe y que tenía poco peso puesto que las huellas de Alfon no estaban por ninguna parte.

Otra cosa  digna de destacar es que la fiscalía pidió para Alfon cinco años y medio de prisión antes de conocer el líquido que contenía ese 'artefacto explosivo'. Es decir,  que hicieron acto de fe con la declaración de los policías y pidieron su condena sin saber con exactitud si ese artefacto era explosivo o no. ¡Viva la rigurosidad!

Sobre su polémica detención y la existencia del artefacto explosivo, el acusado declaró a eldiario.es que "había más gente, estábamos en una calle entre la casa de mi tío y la mía, y entonces tres policías secretas nos paran, nos piden la documentación, accedimos a entregársela, nos preguntaron dónde íbamos, yo les dije que a casa de mi tío. Estábamos justo ya casi debajo de la ventana de la casa de mi tío, y entonces un policía secreta, vestido de paisano, saca de unos matorrales algo, una bolsa, y me pregunta que dónde voy con eso, que qué era eso que llevaba yo ahí".


Alfon es condenado

Hace casi dos meses absolvieron a Alfon por la supuesta agresión de dos policías. El hecho ocurrió el 19 de junio de 2012 cuando los policías ordenaron detener el vehículo en el que iba Alfon junto con sus amigos y familiares. Según los policías, el joven bajó airado del coche amenazando a los agentes y agrediéndoles, pero la Sala lo absolvió del delito de agresión por considerar que no había quedado acreditado que tal cosa sucediera.

Con lo ocurrido el 14-N no tuvo tanta suerte, ya que el pasado 17 de junio lo detuvieron para que cumpliese con la sentencia de cuatro años de cárcel. La detención ocurrió en la parroquia de San Carlos Borromeo del barrio madrileño de Entrevías con fuertes protestas por parte de los vecinos, que formaron un muro para evitar el arresto hasta que la policía cargó contra ellos y realizó una serie de identificaciones.

Como consecuencia, una ola de solidaridad arropó a Alfon denunciando la injusticia. De hecho, el pasado mes de junio Alberto Garzón celebró un acto en el Teatro del Barrio de Madrid donde dijo que lo de Alfon "no es un caso aislado". También afirmó que es un intento de "incrementar la represión para controlar la protesta social", algo que se entiende si consultamos el informe que elaboró el FMI en agosto de 2013 donde se alerta del 'peligro' que suponen las protestas sociales. Sí, habéis leído bien, además de quitarnos los derechos a tijeretazos pretenden que nos quedemos calladitos y sin hacer ruido. ¡Ya quisieran!


El apoyo de Javier Baeza, el cura rojo

Javier Baeza es el párroco de San Carlos Borromeo en Entrevías, mejor conocida como la 'parroquia o iglesia roja'. Se trata de un sacerdote que tiene su propia visión del cristianismo y que no puede evitar entrar en contradicciones con el credo que profesa. Para empezar, no cree en la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía, está a favor del aborto y su ideología política choca frontalmente con los valores de la iglesia, pero eso no le ha impedido ayudar a las víctimas de la droga, sacar a prostitutas de la calle, dar de comer a los hambrientos y defender constantemente a los desfavorecidos. Es, por así decirlo, un párroco con una fuerte actividad como trabajador social.

Conociendo su historial, no es de extrañar que declarase que "Alfon es una víctima de la policía". El párroco hizo referencia a Vallecas para afirmar que "las familias ya están totalmente saturadas ante la imposibilidad de vivir una vida digna". También animó a "recuperar y refrescar la desobediencia civil" porque "el gobierno lo que quiere es que sigamos callados". ¡Ojalá todos los párrocos fueran igual que este señor!

Si tenéis curiosidad de conocer más sobre este hombre, aquí os dejo una entrevista que le hicieron en el año 2012 o 2013:




Imagen de cabecera: alfonlibertad.wordpress.com

2 comentarios:

  1. Lo de Alfon lo arregla Rivera enseguida, ya verás.

    No es que no suela darse el mismo valor a la declaración de los agentes que a las de los acusados, es que aquellos gozan de «presunción de veracidad». Un disparate.

    Lo que cuentas de los policías y el permiso es para cagarse. Me ha recordado a los agentes que asesinaron (ellos mismos lo reconocieron hace poco, a cambio de no ir a la cárcel) a Andrés Benítez en El Raval. Si no hubiera sido por las grabaciones, se trataría de su palabra contra la de algún testigo, a la que se le negaría todo valor en favor de las fuerzas del orden. Digo que me lo recuerda porque estos angelitos acudieron rapados y depilados a la prueba toxicológica, en plan Powder, para que no pudieran realizársela. La única razón para que actuaran así es porque consuman drogas habitualmente. Debería haber ocurrido como en los controles de alcoholemia: si el conductor se niega a hacer la prueba, se le trata como si hubiera dado positivo. Pero para los policías todo vale.

    Yo no sé si Alfon es inocente. Lo lamentable es que es perfectamente creíble que todo sea un montaje policial, ya ha habido muchos. Esta es la policía (y la justicia) que tenemos en Venezuela.

    Lo de que un chichipán como Alfon salió del coche para enfrentarse desarmado con dos policías, a los que supuestamente agredió, era ya de chiste. Sin embargo, cuántas veces usan el comodín de las agresiones y se las dan por buenas. Y como sucede ahora en Barcelona, los medios sólo «informan» de la versión policial, y la dan como si fuera un hecho demostrado, no la palabra de unas personas corrientes, con porra, pero personas como las demás, con todos los defectos humanos.

    Y hace poco habréis visto la noticia de los policías que pararon y multaron a una chica con 600 euros por llevar un bolso con las siglas «ACAB». http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/belen-duena-del-bolso-de-gatitos-con-las-siglas-acab-me-dijeron-que-todo-lo-que-tuviera-que-decir-se-lo-explicara-al-juez_20160524574460674beb287180b52bd6.html

    Tampoco es la primera vez que pasa algo similar. Si la policía está tan ociosa que tiene que dedicarse a vigilar los estampados de los bolsos y molestar a chiquillas por eso, que empiecen a despedir agentes y ahorramos dinero.
    A todos seguro que no, pero a los que han multado a esta chica, el calificativo de «bastardos» les viene que ni pintado.

    Tanto hablar de otros países, y en el nuestro te detienen o te llevan a la Audiencia Nacional por escribir, por hacer una obra de teatro, por llevar una pancarta o por grabar una actuación policial. La represión está desatada, y los policías encantados.

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    1. El problema creo que está en que los policías decentes que hacen bien su trabajo prefieren callar y no meterse en problemas. Si hicieran más fuerza para evitar estos casos tan vergonzosos otro gallo cantaría.

      Respecto al caso de Belén, no lo conocía, pero no me sorprende nada.

      PD. Te recomiendo que visites un canal de YouTube de José Martínez Díaz, un ex sargento de la Guardia Urbana (de Podemos) que no duda en criticar estas cosas.

      https://www.youtube.com/user/fitoelvis/featured

      Un saludo ;)

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