domingo, 21 de junio de 2015

En ocasiones veo sectas


Serían las doce del mediodía, quizá un poco más tarde. Tenía examen ese mismo día y le estaba dando un último repaso a los apuntes. El libro que pedí una semana atrás estaba por llegar, al menos, eso fue lo acordado con la librería. Se trataba de una edición de 1944 de Qvo Vadis...?, una novela histórica ambientada en la época del emperador romano Nerón y escrita entre los años 1895 y 1896 por Henryk Sienkiewicz

Así las cosas, cuando llamaron al timbre de la puerta supuse que sería el cartero y la abrí sin mirar primero por la mirilla, cosa que siempre suelo hacer para evitar a los comerciales y a miembros de sectas que llaman de puerta en puerta. Sé que muchos verán esto último criticable, pero oye, uno no es perfecto. Siempre es más sencillo simular que no se está en casa. Te ahorras el coñazo de explicarles que no te interesa y el comercial no pierde su tiempo explicándote un producto que no vas a comprar.

Tras la puerta me topé con una mujer mayor y otra joven muy bien vestidas y con carpetas en ristre. Nada más verlas me arrepentí de haber abierto la puerta, pero una vez cometido el error no me quedó más remedio que aguantar y ver qué querían venderme. Había dos opciones, o eran comerciales o captadoras de ingenuos para su secta. En cualquier caso, esperaba que no fueran la segunda opción. Son los más pesados.

La de más edad, que rondaría la cincuentena, me miró con una falsa sonrisa de oreja a oreja y me entregó un folleto cuyo título ya dejaba ver que eran la segunda opción. Con el rimbombante <<¿Quieres ir por el buen camino? Sigue a Dios>> miré a la señora intentando que no se me notara la cara de fastidio para decirle que no me interesaba, pero antes de abrir la boca empezó a hablarme sin más. La más joven, que tendría entre veinticinco y treinta años, solo miraba la escena expectante. Seguramente sería una novata que estaba aprendiendo.

La conversación vino a ser algo así:

CAPTADORA. Buenos días, ¿le interesaría descubrir el camino de la felicidad y la salvación? — la sonrisa falsa se le ensancha todavía más—.
YO. Eh...no, gracias —arqueo una ceja ante la preguntita y no puedo evitar que se me note cierto deje de fastidio. Recuerdo que he abierto la puerta descalzo, con camisa de tirantes y un descolorido pantalón corto que tiene más años que Matusalén—.
CAPTADORA. ¿No le interesa el más allá? ¿Lo que hay después de la vida? Nosotras se lo explicamos todo. Si luego siente más curiosidad tiene la información en el folleto —en este punto pongo los ojos en blanco y dejo que mi peso recaiga sobre el otro pie—.
YO. Lo siento señora, pero no me interesa —dicho esto espero que desista y siga con su ruta de captación, aunque es en vano—.
CAPTADORA. Pero...¿no le interesa su futuro? —la sonrisa falsa empieza a decaer y se vuelve más forzada—.
YO. Señora, soy ateo, no me interesan esas cosas —en este punto veo que la joven arruga la nariz y pone cara de estupefacción. La de más edad, para mi sorpresa, no se inmuta y me responde algo que me deja perplejo—.
CAPTADORA. No se preocupe, si yo también soy atea —es aquí cuando la miro como quien contempla a un extraterrestre y me dan ganas de preguntarle qué hace entonces "captando fieles" de puerta en puerta. La más joven mira a su mentora con cara de no entender—. ¿De verdad no le interesa?
YO. No —respondo ya secamente y sin disimular el hastío. Le devuelvo a su vez el folleto, que acepta con desgana. La joven empieza a darse la vuelta para subir las escaleras e intentarlo con mi vecino. La captadora se despide y la sigue—.

Moraleja: Mira siempre por la mirilla antes de abrir la puerta.

6 comentarios:

  1. A mi no hace muchos días que me dejaron un folleto de color amarillo que pone "¿Quien controla realmente el mundo?".Es de los testigos de Jehová y por suerte yo no estaba en casa.

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    1. Sí, los muy pillines no te dicen que son testigos de Jehová (ni siquiera en el folleto te lo especifican, al menos en mi caso), pero se nota a distancia. En mi pueblo son los únicos que van predicando de puerta en puerta, así que aunque no te lo digan queda claro solo por descarte...

      Un saludo ;)

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  2. ¡Jajaja! Si es que no ibas preparao. Ya lo dijo el Señor: "Antes pasará un camello por el ojo de una aguja, que un rojo entre en el reino de los cielos con camiseta de tirantes y pantalón corto".

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    1. jajaja. Abrí la puerta sin pensarlo y me di cuenta cuando era demasiado tarde. Uno que es despistado xD

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  3. Buff... hace unos meses le abrí la puerta a dos Testigas de Jehová. Yo calculo que tendrían entre 70 y 80 años (incluso más). Me soltaron un ladrillazo de 20 minutos del copón...

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    1. ¿Y no les cortaste el tostón antes? Cuánto aguante xD.

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