sábado, 23 de mayo de 2015

El cacao mental con las creencias religiosas


Mucha gente se define hoy en día como "católico/a no practicante", y debo decir que es un término cuanto menos curioso porque nadie va diciendo por ahí que es vegetariano o vegano no practicante. No tiene sentido, es absurdo y, en mi opinión, lo que demuestra esa persona al definirse como tal es que los rollos teológicos se la traen al pairo. Y ojo, esto último no me parece mal, ya que si no te importa que exista o no el Dios judeocristiano es tu problema, pero si te resulta indiferente no puedes decir que eres creyente porque hacerlo sería caer en una incongruencia.

Uno puede definirse como agnóstico, ateo o creyente. Mientras que los agnósticos no creen ni dejan de creer en Dios, el teísmo y el ateísmo cree y descree respectivamente. Las dos últimas posturas son totalmente contrarias, pero no nos engañemos, para profesar cualquier religión se deben aceptar ciegamente todo un conjunto de dogmas sin cuestionarlos. No vale eso de escoger lo que nos gusta y desechar lo que creemos deleznable o propio de otra época. Si eres católico, por poner un ejemplo, deberías seguir al pie de la letra lo que dice la Biblia porque, tal y como dicta esa creencia, es la palabra de Dios. Evidentemente, también entran esas barbaridades que hay en algunos párrafos y que, casualmente, nunca se leen en misa.

Si te estás preguntando cuáles son esas barbaridades, aquí tienes algunos ejemplos:
  •  "Si un hombre está peleándose con su hermano, y la mujer de uno de ellos se acerca y, para librar a su marido de los golpes del otro, alarga la mano y agarra a éste por sus partes, tú le cortarás a ella la mano sin piedad." (Deuteronomio 25:11-12).
  • “Si una joven se casa sin ser virgen, morirá apedreada.” (Deuteronomio 22:20, 21).
  • “Si un esclavo está contento contigo, tomarás un punzón y le horadarás la oreja y te servirá para siempre. Y lo mismo le harás a tu esclava." (Deuteronomio 15:16-18).
  • “Si la hija de un sacerdote se prostituye, será quemada viva.” (Levítico 21:9).
Sobre semejantes "perlas" los creyentes suelen decir que no hay que tomárselas al pie de la letra y que son frases filosóficas o escritas en sentido metafórico que quieren decir otra cosa. Ahora bien, que alguien me explique qué hay de filosófico o metafórico en lo que expone el Levítico 21:9 o el Deuteronomio 22:20, 21. La respuesta es simple: los que escribieron esas salvajadas lo hicieron en sentido literal. No hay que olvidar que la Biblia recoge escritos de miles de años de antigüedad y que la mentalidad de entonces no es la misma que la de hoy.

Si suponemos que lo escrito en la Biblia es la palabra de Dios, modernizar su contenido no es una opción viable. Lo que está haciendo la Iglesia hoy en día es simplemente sobrevivir a unos tiempos en los que la religión ya no es una prioridad. Este nuevo Papa tan abierto, dicharachero y simpático no fue elegido porque sí, sino porque el conservadurismo del anterior logró levantar tantas antipatías que temieron una completa "desconexión" de sus más acérrimos fieles. El reciente aperturismo que está sufriendo el Vaticano es algo calculado, puede que incluso más de lo que nos pensamos.

Cuando alguien se declara "católico no practicante" deja al descubierto que no se ha molestado en desentrañar cuáles son sus verdaderas creencias. La razón por la que se considera católico está en que sus padres y abuelos seguramente también serán católicos, no porque lo crea realmente. En realidad, siempre debió de ver esos dogmas desde lejos y con cierto recelo, pero como es lo que siempre se ha hecho no es capaz de cuestionarlos. El pensamiento individual no actúa en estos casos, solo se deja llevar. Al considerar esos dogmas como algo extraño y familiar al mismo tiempo, no existe un gran apego a la religión y se acaba creyendo en una especie de Dios sin religión. Hay algunos que, en su ignorancia, piensan que creer en un dios sin profesar ninguna religión es ser agnóstico (algo erróneo, tal y como he apuntado más arriba), así que ya podemos entrever el cacao mental que tienen muchos con este tema.

Si hay algo de lo que estoy convencido es que con el paso del tiempo la Iglesia seguirá suavizando su discurso para contentar a una sociedad cada vez más apática con los dogmatismos. La ciencia ha ido respondiendo una tras otra a todas las preguntas que hizo necesaria a la Iglesia tiempo atrás, así que es de suponer que, aunque no hoy ni mañana, al cabo de "X" años haya más ateos que creyentes.  Al menos, esa es la tendencia.

¡Ojalá!

2 comentarios:

  1. Buff, un mundo sin religiones, me pongo cachondo, ¡jaja!

    No creo que tú ni yo, amigo Nemo, llegamos a ver eso (aunque es verdad que vamos mejorando). Me conformaría con que la Iglesia española se financiara por sí misma, pero también tengo bastante "poca fe" en esto.

    "Católico no practicante" es, como tú dices, la salida fácil, una religión a medida. Ahí triunfa el miedo que nos han inculcado desde niños y que les lleva a muchos a la incapacidad de pararse a pensar y decir: "si soy coherente con mi vida y con mi actitud, debería afirmar que soy ateo".
    -¡Al infierno, pecadorrrrrr!

    Y estos del sí pero no, de la puntita nada más, son los que luego acusan de "incoherentes" a los de izquierdas que no viven en la indigencia. Si es que hay más tontos que ventanas...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En eso tienes razón, no creo que lleguemos a ver un mundo sin religión, pero estoy convencido de que, a medida que la ciencia vaya avanzando, el poder de la Iglesia (que todavía es enorme) se volverá en algo marginal. Todavía queda mucho para que eso pase, pero no me cabe ninguna duda de que pasará.

      En fin, ¡al menos eso espero! Si realmente se da el caso contrario (que la iglesia recobre el poder) nos convertiremos en una especie a extinguir. Condenados a vivir eternamente en un planeta al que también le llegará su hora.

      ¿Qué será del nosotros entonces?

      Saludos ;)

      Eliminar

Los comentarios están moderados.