domingo, 14 de septiembre de 2014

Luisa Isabel de Orleans: La reina loca

Quien diga que la historia de España es aburrida sería conveniente que leyera sobre las diferentes personalidades reales que ha ido sufriendo el país desde hace siglos. El famoso dicho de "la maldición de los Borbón", fundamentado en las numerosas muertes tempranas, curiosas conductas y el voraz apetito sexual que ha marcado indeleblemente al famoso apellido, no es más que la constatación de una verdad histórica: en España ha habido más reyes locos que cuerdos.  

Luisa Isabel de Orleans, reina consorte y sobrina nieta del rey Luis XIV de Francia, se llevaría la medalla de oro si hiciéramos un ránking de monarcas excéntricos. Nacida en Versalles el 9 de noviembre de 1709, se casó a los 11 años con un jovencísimo Luis I de 17 años. Desde buen comienzo la cosa ya pintó mal por la corta edad, ya que no me cabe en la cabeza qué decisiones de estado van a tomar dos críos que sabrían de reinar lo que yo de jugar a hockey. Pero bueno, obviemos este detalle y vayamos al grano: su comportamiento.

Desde su llegada a la Corte española, Luisa Isabel ya empezó a ser protagonista de numerosos incidentes. Unas veces le daba por pasearse desnuda en las estancias del palacio y otras por eructar desvergonzadamente al recibir a diversos embajadores. Cuando todo eso no le parecía suficiente se ponía a correr como una gacela sin razón alguna, dejar de bañarse indefinidamente o llevar la misma ropa por varios meses con el consecuente mal olor. También era aficionada a enseñar al personal las partes pudientes sin venir a cuento y a quitarse la ropa para ponerse a limpiar los cristales del salón. Vamos, todo un personaje. 

Su marido, el rey Luis I, llegó a escribir a su padre diciéndole que al final no le quedaría más remedio que encerrarla a causa de su "desarreglo" (así lo dijo él en la carta). La situación en palacio era tensa, pero todo terminó cuando, en el año 1724, Luis I enfermó de viruela y falleció a los pocos días. Después de esto, la ex reina Isabel de Farnesio, segunda esposa de Felipe V, volvió a ser rehabilitada en el cargo y le faltó el aire para mandarla de vuelta a Francia, lugar donde murió el 16 de junio de 1742.

Y para otro post...

Los desórdenes mentales del rey Felipe V, padre de Luis I, dan a su vez para otro post. Era una persona tímida que recaía con asiduidad en profundas depresiones. Isabel de Farnesio hizo muy bien el papel de esposa y llevó las riendas del país una buena parte de su reinado ante la frecuente indisposición y accesos de locura de su marido. Podría decirse que hizo los papeles de rey y reina al mismo tiempo, detalle que revela no solo una mente perspicaz, sino un talento innato para la política. 

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