lunes, 4 de agosto de 2014

El caso Roswell, ¿un fraude?

Hacía tiempo que quería hablar sobre el incidente Roswell y toda la polémica que ha existido desde entonces. Según los ufólogos es el caso más claro y evidente que no solo prueba la existencia de vida extraterrestre, sino que han estado observándonos desde hace años. Ahora bien, más allá del relato popular que todos conocemos y estamos cansados de leer, ver y oír en diversos libros y adaptaciones cinematográficas... ¿realmente fueron seres de otros planetas?

Cuando leo sobre Roswell no puedo evitar que me venga a la cabeza esa "broma" que se hizo en 1949 en una radio ecuatoriana sobre esta misma cuestión. La susodicha radio era una de las más prestigiosas del país y pocos habían que cuestionaran la veracidad de las informaciones que de ella salían, así que cuando el conocido locutor de la emisora se puso a decir que habían avistado un supuesto objeto volador sobre Galápagos muchos le creyeron. La agitación que se produjo fue tremenda, pero ésta fue a mayores cuando descubrieron que era mentira. ¿La consecuencia?: decenas de personas se congregaron alrededor del edificio donde se hallaba la radio y una lluvia de piedras  llovió sobre él.   

Esto mismo ocurrió unos años antes en Estados Unidos, concretamente el 30 de octubre de 1938, donde Orson Welles hizo un "simulacro" de invasión extraterrestre que sin duda pasó a la historia. Lo curioso de todo el asunto es que se avisó que era mentira en más de una ocasión, pero la gente, que pocas veces cuestiona nada que provenga de los medios oficiales, se lo tragó sin masticar y salieron despavoridos de sus casas con provisiones y huyendo hacia las montañas. El pequeño detalle de que se alertara que era falso me parece importante subrayarlo, ya que los oyentes parecieron no escucharlo y se dejaron llevar por el pánico general. 

Con estos dos ejemplos creo que el lector sabrá por donde voy y lo que quiero decir. A veces, los casos más absurdos y sencillos adquieren una notoriedad de tal calibre que tiraría para atrás a cualquiera. Incidentes que, por lo que sea, llama la atención de la gente y ésta, rauda y veloz, empieza a entretejer un relato ficticio basándose en lo que le dice el vecino o fulanito de tal que, al mismo tiempo, toma como fuente a otro vecino que jamás ha estado en el lugar de los hechos pero que le gusta inventar y ser el centro de atención. Al final, casi 70 años después, nos llega una historia deformada y mezclada con otros incidentes que el imaginario popular ha creído conveniente "unir" para dar más interés al mito.

Yendo de una vez al grano, los ufólogos dicen que lo que ocurrió en Roswell fue un accidente de una nave alienígena que se estrelló y de cuyo "siniestro " el gobierno cogió los cuerpos y los restos de la nave para evitar problemas. Luego, para asegurarse que el tema quedaba "zanjado", diversos agentes interrogaron a los ciudadanos que pudieron ver algo amenazándoles con que no contaran nada. Según ellos, EEUU posee tecnología alienígena y sabe que los extraterrestres los visitan desde 1947 con más frecuencia que antes. Es más, algunos incluso barajan como real esa supuesta "autopsia" que se realizó en uno de ellos insistiendo en que estaban vivos antes y durante la misma (me gustaría saber cómo saben tal cosa).

Ahora bien, ¿en qué se basan para sustentar como real tal historia? La respuesta es sencilla: en las entrevistas que Friedman y Moore realizaron a la gente del lugar más de 30 años después. Unas personas que, en muchos casos, no vieron el supuesto accidente extraterrestre ni estuvieron en el lugar y cuyo testimonio se basaba en las habladurías de la zona. Unos testimonios que, por cierto, contradecían los suyos y la propia versión dada a la prensa local (prensa que se sumó al carro afirmando que eran alienígenas para vender más periódicos). Todo muy fiable, ¿verdad?

No obstante, los escépticos apuntan a explicaciones más razonables. Explicaciones como que el objeto accidentado fue en realidad un globo con una sofisticada tecnología (en la época, entiéndase) que pretendía espiar a la antigua URSS desde una gran altura. Formaba parte del Proyecto Mogul, que tenía como objetivo averiguar la actividad nuclear que poseía su más avezado archienemigo. Teniendo en cuenta esto se comprende que el gobierno estadounidense "callara" para dejar volar el imaginario colectivo. Mejor eso a que los soviéticos se dieran cuenta de que pretendían espiarles. Sin saberlo, esos supuestos "alienígenas accidentados" sirvieron como valiosa distracción a lo que sucedió en realidad.

Luego tenemos al accidente que se mezcló con el famoso caso OVNI agrandándolo todavía más para satisfacción de muchos. Se trata de un avión de abastecimiento que se estrelló 20 años más tarde cerca de Roswell y del cual se recuperaron los cuerpos de los pilotos y tripulantes. Tal fatídico acontecimiento fue el responsable de que, tiempo después, saliera gente afirmando que había visto cuerpos de seres extraños esparcidos por doquier. De ahí a que las entrevistas que realizaron Friedman y Moore resultaran tan variopintas: la gente mezcló ambos acontecimientos y los fundió en uno.

Otro punto cuestionable es el informe inicial que se realizó sobre el incidente, donde un piloto "afirmó" haber visto a 9 objetos volando en cadena por una zona montañosa de Washington. Al parecer, se hallaba buscando un avión militar extraviado cuando "observó" tal fenómeno. Aún así, si uno lo piensa con detenimiento es posible que ese avistamiento OVNI no existiera y fuera fruto de un ataque de orgullo por haber fracasado en su misión (ésta es una de las teorías que se barajan). 

Como veis, posibles explicaciones e hipótesis las hay a cientos sin tener que recurrir a los extraterrestres, y si hablamos de probabilidad es más posible que ocurriera lo anteriormente dicho a que unos aliens mordieran el polvo y sus "amiguetes" los dejaran allí para que los humanos pudieran jugar con su avanzada tecnología. No niego la existencia de extraterrestres ni que nos hayan podido visitar alguna vez (solo hay que leer mi anterior post para darse cuenta de ello), pero creo que para este tipo de casos célebres se ha de tener cierto espíritu crítico y no dejarse llevar por la opinión popular.

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