martes, 8 de julio de 2014

El juego de palabras...


El juego de palabras que se usa a veces en los canales de televisión puede resultar más peligroso de lo parece. Según se ha comprobado en estos últimos años cuanto más se agrava la crisis más se dulcifican las palabras a la hora de dar las funestas noticias. Es casi como una droga, un potente somnífero para calmar a la bestia y mantenerla mansa, apacible. No importa lo crítica que sea la situación, lo prioritario es que la gente no se dé cuenta y mantenga su ignorancia intacta.

"Burbuja inmobiliaria" en vez de especulación, "reformas" por recortes, "pedir sacrificios a la ciudadanía" por bajada de sueldos, "flexibilizar el mercado laboral" por despidos, "gravamen de activos ocultos" por amnistía fiscal y, cómo no, prohibir las palabras traje, revuelta, sublevación y un largo etcétera son ejemplos de cómo cada día se cuida más la forma de decir las cosas. Al lector le puede parecer que estas "sustituciones" no cambian nada, pero lo cierto es que el poder que posee la palabra es brutal. Para poneros un caso bien claro, en la propia canal 9 se llegaron a censurar más de 500 vocablos por considerarlos demasiado "catalanistas" o "inadecuados".

Cuando se cambió el artículo 135 de la constitución la mayor parte de los medios de comunicación dieron la noticia en plan: "[...] la nueva reforma constitucional que garantiza la estabilidad presupuestaria de las administraciones públicas ha quedado aprobada. El nuevo artículo prohíbe al estado entrar en un déficit estructural [...]". No obstante, lo que ocultaba bajo ese manto de aparente sentido común es que el bienestar del ciudadano ya no era una prioridad según la propia constitución, ya que por encima ahora está el pago de la deuda. Esto es: no importa que se cierren los hospitales, que muera la gente por falta de atención médica, que se cierren los colegios, que se pase hambre o que la echen de casa. Lo que IMPORTA es pagar la deuda y punto. Ha quedado claro, ¿no?

A decir verdad, la Constitución Española deja mucho que desear, y esto lo vemos muy bien en su artículo 14, que dice así: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". Ahora bien, en un principio el lector no habrá advertido nada malo, pero... ¿qué tal si vemos lo que dice el artículo 56?. Exacto: "la persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad [...]". ¿No eramos todos los españoles iguales ante la ley? En fin, supongo que de una constitución así no se puede esperar demasiado, pero ya me conformaría yo con que se cumpliera, que ya es decir. 

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