sábado, 10 de mayo de 2014

El vino tinto, ¿frío o al natural?

Para todos aquellos que disfruten esporádicamente de una buena copa de vino la eterna pregunta es: ¿se debe enfriar?. Cuando se toma en invierno no suele existir esa imperiosa necesidad de enfriarlo hasta temperaturas casi cercanas a cero, pero ahora que llega el veranito ser un "purista" y empeñarse en tomarlo al natural puede no parecer una buena idea. Al fin y al cabo, ¿quién quiere tomarse un vino caliente en pleno agosto?.

Como es natural, en cada casa suele haber una tradición al respecto. Los hay que ven un crimen poner en el refrigerador la susodicha botella y otros que la colocan en la nevera incluso el día antes para que se enfríe más. Se tiene la creencia de que bajándole la temperatura se pierde parte del sabor y esos pequeños matices que diferencian al buen vino de otros de menor caché, pero esto no es más que una verdad a medias. Personalmente, cuando en mi casa se celebra alguna cena familiar -como nochevieja- el vino bueno no dejo que lo enfríen. En pleno invierno lo veo innecesario, aunque como para gustos no hay nada escrito no me importa que refrigeren las demás botellas. 

El secreto para disfrutar en condiciones este líquido es sencillamente jugar con la temperatura. La temperatura ideal del vino antes de ser servido debe rondar los 17 o 18 ºC, lo que se traduce en que, cuando el calor apriete, hay que dejarlo en la nevera de 30 a 45 minutos. Tal y como he dicho antes, en meses como diciembre o enero mantiene más o menos esta temperatura -a veces incluso más baja-, así que de ser ese el caso el frigorífico sobraría.

Por otra parte, hay una segunda razón por la que tomar el vino caliente en verano es mala idea. Así como servir el vino muy frío arruina su sabor, servirlo caliente también lo echa a perder. La razón de ello está en que el alcohol, parte fundamental que ayuda a equilibrar el aroma y darle ese toque distintivo, empieza a evaporarse cuando su temperatura ideal se rompe y empieza a aumentar. El sabor, por lo tanto, se ve alterado al ya no existir parte de ese alcohol.

¿Y si me he despistado y tengo prisa?

Si la cena familiar se te ha echado encima y has cometido el error de no colocar el vino en la nevera media hora antes -si es verano-, no se te ocurra ponerlo en el congelador. La solución idónea es introducirlo dentro de un recipiente lleno de agua fría y con algo de hielo.

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