lunes, 14 de abril de 2014

La mierda, atracción irresistible para la sociedad española.

Hay veces que, sinceramente, creo que en lugar de ir hacia delante vamos hacia atrás. Que a  medida que avanza la tecnología nos volvemos más idiotas y parcos de pensamiento, casi como si el hecho de poder interactuar con cientos de personas a la vez gracias a internet nos transformara, poco a poco, en una masa estéril en lugar de individuos con pensamiento crítico. Nos dejamos llevar por las absurdas tendencias del momento, creemos ciegamente lo que la mayoría opina sobre tal o cual cuestión sin plantearnos la posibilidad de que estén equivocados, y pobre de aquel que ofrezca una opinión contraria a la "estándar", porque lo crujen vivo.

Toda esta parrafada viene a colación por la enorme desazón, enojo e impotencia que siento cuando veo lo que más triunfa en plataformas como YouTube. En lo personal, soy un usuario bastante asiduo a esta página y me muevo siempre en un pequeño círculo. Un círculo que abarca temas como el misterio, la historia, documentales sobre la naturaleza y algún que otro canal de física o química que siempre ayuda en los estudios. La curiosidad por el misterio viene porque, pese a que no soy muy dado a las conspiraciones, uno se encuentra a veces con noticias de ámbito político que por la televisión no te cuentan ni por casualidad. Luego me toca, obviamente, contrastar la información que he escuchado o leído, pero al menos ya te enteras de cosas que a los medios oficiales les da cierta alergia difundir. Noticias tales como lo que está pasando realmente en Ucrania son un ejemplo claro de ello, y esto es algo que, aunque a veces se pasan de rosca con las teorías, hay que agradecerles.

Yendo al tema que me interesa, recientemente he visto un vídeo sobre los diez canales más vistos en YouTube España, ¿y sabéis que?. De los diez primeros ocho eran de gameplay y dos de fútbol. Luego ibas bajando y te encontrabas canales dedicados al maquillaje o al reggaeton, lo que no resulta tampoco un gran consuelo. Paradójicamente, lo menos visto eran los vídeos sobre política o historia, es decir, material que implica que el cerebro se despierte de su letargo y haga funcionar a las neuronas. Eso sí, si lo que pretendes es hacer un vídeo viral no olvides poner como título algo del tipo "Lindsay Lohan se desnuda bla bla bla" seguido de una picante miniatura en el vídeo. Me he llegado a encontrar vídeos trampa de este tipo que no duraban más que unos cuantos segundos y que sobrepasaban ampliamente los cinco millones de visitas. Además, probablemente no andaré muy errado si digo que el 99,99% de esos visitantes debían ser tíos. Algo bastante triste y que no nos deja en muy buen lugar, la verdad.

Ejemplos de cómo lo inocuo y carente de sustancia triunfa ante el contenido que realmente aporta algo abunda por doquier. Tenemos a concursos degradantes que no alimentan la razón, la conciencia crítica ni el estudio. El bombardeo constante del fútbol y sus recientes programas especiales, que lamentablemente están en auge. Dibujos para niños cada vez más idiotizantes. Programas que se dedican a diseccionar la vida de los "famosos" como aves carroñeras ávidas de carne fresca. Prensa rosa que nos expone el lujo, la desproporción y los caprichos millonarios de ciertas "celebrities" como algo digno de admiración y respeto. Es la sociedad consumista de hoy, que nos envuelve en su caparazón de cristal y nos aísla del mundo real. Casi como si pretendiesen que viviéramos de los sueños y no del dinero que llega a fin de mes a casa y con el que apenas se pueden pagar las facturas. Mejor método para anestesiar a la gente no existe, de eso estoy seguro.

A pesar de todo, la culpa de que toda esta porquería siga proliferando la tenemos nosotros, la ciudadanía, ya que si siguen emitiendo esa telebasura es porque la gente lo ve (lógica aplastante). Es algo comparable a cuando una y otra vez se vuelve a votar a ladrones. Se quejan, despotrican y les llaman de todo, pero cuatro años después esos mismos "ladrones" vuelven a salir victoriosos en las urnas porque los que se quejaban los han vuelto a votar. ¿A caso de repente nuestro cerebro ha disminuido de tamaño?. En fin...


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