miércoles, 5 de febrero de 2014

El vuelo 19, ¿un misterio?

TBM Avengers volando en formación

El vuelo 19 fue, sin duda, el caso más representativo y famoso del Triángulo de las Bermudas.  Es el que mejor representa la peligrosidad que puede llegar a abarcar esa área geográfica de 1,1 millones de km cuadrados, pero…  ¿realmente hay tanto misterio detrás?.

Uno de los problemas más frecuentes que nos encontramos es que una vez un lugar adquiere mala fama cada desaparición o incidente que se da en él tiende a exagerarse. Podemos atribuirlo a la naturaleza humana, a esa manía de querer ver constantemente sombras donde no las hay. Son aguas peligrosas donde se dan tormentas de forma habitual, sí, pero de ahí a llegar a afirmar barbaridades como que la Atlántida se encuentra sumergida justo debajo o que son los extraterrestres los que, con toda la malicia del mundo, secuestran a humanos para experimentar con ellos es, por decirlo de una forma suave, absurdo e incoherente. ¿De verdad necesitamos todo ese derroche de imaginación para explicar estas desapariciones?. Yo creo que no.

Con el paso del tiempo se han escrito muchos libros sensacionalistas sobre el tema para crear expectación y cubrir con un falso velo de misterio al suceso, y la verdad es que no los culpo. Como escritores que se ganan la vida con sus libros necesitan crear ese ambiente de intriga, pero la desventaja que conlleva es que los lectores terminan formándose una idea errónea de cómo pasó, lo que alarga de forma indefinida la falsa creencia de que existe algo sobrenatural en el susodicho triángulo. Si lo pensamos bien, acaba siendo el equivalente a la típica rueda que no puede parar de girar porque siempre hay alguien que la empuja detrás.

La desaparición de los cinco bombarderos TBM Avenger se dio el 5 de diciembre de 1945 durante un vuelo de entrenamiento tras salir de Fort Lauderdale, Florida. Según el mito popular su desaparición tuvo lugar tras informar de varios efectos visuales extraños, cosa que no es acertada del todo. Además, también se ha dicho que los 5 aviones debían haber sido avistados puesto que el incidente había tenido lugar en un cielo despejado y la marea tranquila. Esto, sumándole el hecho de que el avión de búsqueda que fue a encontrarlos también desapareció, aumentó las especulaciones de forma asombrosa. Lo del  cielo despejado y el mar en calma, para variar, no es cierto. Al menos no en su totalidad.

Cuando se hizo la última retransmisión de radio del vuelo 19 ya estaba comenzando un tiempo tormentoso. El único que tenía experiencia de vuelo era el teniente Charles Carroll Taylor, aunque también es cierto que no tenía mucho conocimiento de esa área en particular. Las retransmisiones que se produjeron revelaron a un Taylor inseguro, completamente perdido y desorientado, lo que queda muy lejos de la imagen segura y confiada que se nos quiso hacer creer. En este punto, contrariamente de lo que dicta la creencia popular, no se tiene constancia de que todas las brújulas de los pilotos fallaran o se volvieran locas. Las conversaciones de Taylor con los otros pilotos nunca han indicado tal cosa.

Otro punto a tener en cuenta es que los Avenger nunca fueron diseñados para flotar en el agua en caso de que se necesitara realizar un aterrizaje forzoso. La experiencia en combate demostró que estos aviones se hunden rápidamente una vez impactan con el agua haya marea o no, así que ya tenemos otro mito desmontado. En la realidad, lo que ocurrió es que el teniente se desorientó y llevó a los otros cuatro pilotos a mar abierto, donde se les acabó el combustible y se estrellaron contra el mar. No hay más.

Al final, el único misterio que hay aquí es el lugar donde se encuentran los cinco TBM Avenger. Algo no tan extraño si consideramos las corrientes marinas que se dan en esa zona en particular.

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