domingo, 12 de enero de 2014

El declive de la Casa Real Española

Antes de que estallara el caso Nóos en 2010, la Casa Real gozaba de una imagen prácticamente impecable. La mayoría de los ciudadanos solo tenían buenas palabras para la familia real y se enorgullecían de que fueran de los pocos que no generaran habladurías de más. Todo parecía perfecto, sobretodo cuando por fin, tras largos años de espera, el príncipe Felipe logró casarse el 22 de mayo de 2004 con Letizia Ortiz Rocasolano, una periodista nacida en Oviedo. El detalle de que la nueva princesa de Asturias fuera de la "plebe" fue visto con buenos ojos por parte del pueblo español, ya que se tomó como una señal de "acercamiento" por parte del príncipe. No obstante, el desagrado del rey fue evidente pese a los intentos de disimularlo. El heredero a la corona se vio incluso obligado a ponerle entre la espada y la pared advirtiéndole de que si no aprobaba su matrimonio sería capaz de renunciar a sus derechos dinásticos, lo que ocasionó que finalmente claudicara y, muy a regañadientes, consintiera la boda.

Muchos califican al Caso Nóos como un cáncer para la familia real, y en mi opinión debo decir que no les falta razón. Tras la imputación de Iñaqui Urdangarin el 29 de diciembre de 2011 y su posterior declaración el 6 de febrero del siguiente año, la popularidad del rey empezó a menguar. Era el primer miembro de la familia real española en ser imputado, y esto hizo que, a comienzos de 2013, se borrara de su web la página que le correspondía y pusieran únicamente su nombre e imagen en la página personal de la infanta Cristina. Asimismo, se le retiró también el título de "Duque de Palma".

Al hablar sobre un tema tan delicado voy a intentar ser todo lo neutro posible, pero la verdad es que no alcanzo a comprender la razón por la que se metió en todo este fregado sabiendo de sobra que dinero era lo único que no le faltaría. ¡Era el esposo de una de las hijas del rey!, ¿qué necesidad tenía de meterse en casos de corrupción?. Sinceramente, es en este tipo de situaciones cuando el famoso dicho de "la avaricia rompe el saco" se impone cual ley matemática inquebrantable.

Como consecuencia de todo esto, el pasado 3 de mayo de 2013 se hizo público el resultado de una encuesta en la que se valoraba a la Corona, y los resultados no pudieron ser más demoledores: un 3'68. También hay que decir que los "deslices" del rey influyeron en gran medida a que el resultado fuera tan bajo. Torpezas como la caza de elefantes en Botsuana, de la que nos enteramos únicamente porque se rompió la cadera al tropezar con un escalón en plena noche, y sus supuestos líos de faldas (y digo supuestos porque aquí hay que soltar la información con pinzas) no han pasado desapercibidos y le han restado puntos a la ya mermada cifra.

A pesar de todo, nada de lo dicho anteriormente puede compararse ante el nuevo mazazo que se les ha venido encima: la imputación por segunda vez de la Infanta Cristina. El juez Castro ya intentó imputarla por vez primera en abril de 2013, pero la Fiscalía de Anticorrupción de Baleares siguió manteniendo que no existían indicios suficientes para imputarla y, tras recurrir la decisión del juez, se levantó la imputación. No obstante, hace relativamente poco volvió a ser imputada y en esta ocasión sí que va a prestar declaración.

El cómo terminará todo esto prefiero dejarlo a la libre opinión de la gente. ¿Creéis que al final alguno de los dos pisará la cárcel?

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