martes, 10 de diciembre de 2013

El cigarrillo electrónico, ¿perjudicial?.

El éxito del cigarrillo electrónico ya ha alcanzado talla mundial. Miles de personas lo consumen como alternativa al tabaco tradicional y, para horror de las tabacaleras, funciona con una eficacia pasmosa.

Según un estudio realizado recientemente por la universidad británica East London, el 90% de los usuarios de este peculiar cigarrillo han dejado definitivamente de fumar. A esto le debemos sumar todas aquellas personas que, preocupadas por la ingente cantidad de humo que se metían en los pulmones, han logrado disminuir considerablemente su consumo. A su vez, la inmensa mayoría de ellas reporta que han recuperado el gusto por la comida y que por fin les es posible disfrutarla al máximo.

No estaré equivocando ni un pelo al decir que muchos de los que lean este post creerán el cigarrillo electrónico se inventó hace nada y que es cosa de unos pocos “días”. Sin embargo, se lleva comercializando desde 2003 y, su inventor, el farmacéutico Hon Lik, lo creó a causa de la muerte de su padre por cáncer de pulmón. El hecho de que el tabaco acabara con la vida de una persona tan cercana debió ser un punto de inflexión para él, de modo que decidió crear un “sustituto” que no fuera tan dañino para la salud. Como propiamente indica el nombre, este señor era de nacionalidad china, razón por la cual comenzó a venderse en dicho país bajo la marca Ruyan.

A pesar de todo, la falta de estudios sobre lo realmente perjudicial que puede llegar a ser este aparato ha ocasionado que durante los últimos tiempos (básicamente desde su boom de ventas) haya sido muy criticado. El origen y la razón verdadera que ha motivado la difusión de estos malos juicios creo que todos podemos deducirlo sin necesidad de que nadie nos lo diga, y más aun teniendo en cuenta que resulta más que sospechoso que durante 10 años no exista un solo estudio determinante sobre su “malignidad”. ¿Por qué tantos vetos en comprobar si realmente es malo o no?, ¿realmente pretenden hacernos creer que los e-cigarros son peores que el tabaco convencional?. Sinceramente, a mí todo esto me huele a intereses empresariales. Unos intereses que ponen por encima el dinero a las vidas humanas.

Por ahora, debido a la sospechosa falta de estudios la regulación de este producto no está muy clara y difiere considerablemente según el lugar. En España, por ejemplo, se admite su publicitación y la única comunidad autónoma en la que no se permite "vapear" este aparato en los hospitales es en Cataluña. En Austria se consideran dispositivos médicos y en Dinamarca, Bélgica, Australia y Canadá no se tolera su comercialización. Además, en algunos estados de EEUU está prohibido su consumo en lugares públicos.

Algo que sí se ha comprobado es que el vapor que expulsa el cigarro electrónico no tiene prácticamente ningún efecto sobre  los “fumadores pasivos”. Teniendo en cuenta este detalle ya podemos percibir que no es el demonio con patas que quieren vendernos, pero (lógicamente) se necesitan estudios más profundos y concluyentes puesto que también posee sustancias cancerígenas. Estas sustancias dañinas existen en muchísima menor proporción a las más de 4.000 que posee el tabaco común, pero pese a ello se precisa un estudio firme que ahonde más en la cuestión y, desgraciadamente, ningún país parece estar por la labor.

1 comentario:

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