viernes, 15 de noviembre de 2013

Un discurso que pasó a la historia

Charles Chaplin en "El gran dictador"
A continuación,  os dejo lo que es para mí el mejor discurso de la historia. Un discurso atemporal que fue dado por Charles Chaplin en la parte final de la película "El gran dictador" de 1940. Fue, de hecho, un acto de verdadera valentía puesto que en el mismo film parodiaba a Hitler de un modo bastante caricaturesco.

Las presiones para suspender la realización de esta magnífica película fueron tremendas, pero al final, un empecinado Chaplin consiguió llevarla adelante y estrenarla por todo lo alto. Como consecuencia, le condenaron al exilio tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido (de donde era originario), lo que ocasionó que terminara sus días en Suiza.

En otro post comentaré más profundamente otras razones por las que se granjeó no pocas antipatías entre los políticos estadounidenses. Chaplin era un personaje que tendía ir siempre a contracorriente aunque ello le supusiera problemas judiciales. Actuaba según sus principios y no se amedrentaba en mostrarlos cuando no le quedaba otra opción, y qué mejor ejemplo de ello que cuando se negó a participar en la venta de bonos de guerra con los que se buscaba financiar la acción bélica contra los nazis.

Discurso: 

Lo siento, pero... yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie,sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles, blancos o negros. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas. Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos, nuestra inteligencia duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo.
Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo, y así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados: No os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.  Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.

Soldados: No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios está dentro del hombre, no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino en todos los hombres..." ¡en vosotros!, ¡vosotros el pueblo tenéis el poder". El poder de crear máquinas, de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron el poder, pero mintieron: nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo, para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia. Luchemos por el mundo de la razón, un mundo donde la ciencia y el progreso nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados: En nombre de la democracia, debemos unirnos todos."

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